Que es el bypass espiritual?

Para responder a esta pregunta citaremos a Marc Aixalà y su libro “Integración Psiquedélica” de la página 166 a la 168:

«Otra de las posibles reacciones que pueden producirse en el transcurso de un proceso terapéutico o una práctica espiritual en el que se utilizan los de conciencia y que ha sido ampliamente descrito es el bypass espiritual.

El término de bypass espiritual fue acuñado por John Welwood, psicoterapeuta y practicante budista, en los años ochenta, indica la tendencia a utilizar las dimensiones y experiencias espirituales como mecanismo de evitación. Mediante una pseudoespiritualidad tratamos de evitar el sufrimiento que nos provocan situaciones mundanas. Puede producirse una tendencia a minimizar el sufrimiento que ciertas situaciones nos provocan mediante aludir a conceptos espirituales como la trascendencia, la irrealidad e impermanencia de todas las cosas, la existencia de un plan mayor o un juego cósmico del que todos formamos parte, la supuesta desidentificación del ego y un desapego a todas luces poco adecuado. De esta forma, la práctica y las experiencias espirituales se convierten en una vía de escape de la realidad.

A menudo, estas personas pueden haber tenido un contacto genuino con experiencias espirituales, que, sin embargo, a causa de una integración inadecuada llevan a una forma de espiritualidad infantil y poco productiva. Se convierte en un obstáculo para la verdadera introspección y el desarrollo de una espiritualidad madura.

Masters (2010) dice que “un contacto genuino con la realidad última no garantiza una espiritualidad genuina”. Y entre las manifestaciones del bypass espiritual incluye un «desapego exagerado, aplanamiento emocional, represión, un énfasis exagerado en lo positivo, miedo al enfado, compasión ciega o exagerada, limites débiles o porosos, un desarrollo desequilibrado (a inteligencia cognitiva está mucho más desarrollada que la emocional y moral), juicio debilitado acerca de la propia negatividad o sombra, devaluación de lo personal en relación a lo espiritual y delirios de haber alcanzado un alto nivel del ser». Masters además diferencia formas burdas y sutiles de bypass espiritual, algo que puede apreciarse en los distintos grados de sofisticación que pueden tener estos mecanismos en distintas personas.

La situación actual de la globalización y la popularización de las prácticas chamánicas y las experiencias psiquedélicas como herramienta terapéutica y práctica espiritual en el contexto de un mercado global tampoco ayuda a paliar este fenómeno. El consumismo espiritual ha existido siempre, pero actualmente está quizás más presente que nunca. Hay una oferta extrema de centros de retiros, terapias diversas y novedosas, tratamientos milagrosos que combinan, a menudo de una forma excesivamente ecléctica, tanto sustancias distintas como métodos y paradigmas múltiples. Y cada uno de estos productos debe sobresalir respecto a los demás para poder sobrevivir en el mercado espiritual, muy a menudo prometiendo sanaciones milagrosas, iluminaciones exprés y garantizando resultados inmediatos e infalibles. De alguna forma, la oferta de estos productos muy a menudo promueve que se produzca este bypass espiritual. Además, el crecimiento del paradigma de la psicología positiva y los paradigmas que tienden a culpabilizar a las personas de su propio sufrimiento o de sus enfermedades, en combinación con esta oferta mercantilista, también contribuye a crear un paradigma en el que la superficialidad es la norma. Nuestra mentalidad occidental capitalista favorece que entendamos la espiritualidad como una carrera lineal en la que hay una meta que, una vez alcanzada, nos garantiza una vida feliz y sin problemas, en vez de entender las sutilezas de la madurez espiritual con todos los matices y contradicciones que a vida implica. Jack Kornfied nos dice «incluso después de alcanzar la iluminación, después del éxtasis, somos confrontados con la tarea cotidiana de traducir esa libertad en nuestras vidas imperfectas. Nos enfrentamos a tener que hacer la colada» (Kornfield, 2001).

De nuevo, Abram Joshua Heschel, con inspirada visión nos dice: «God would be beyond our reach if we were to search for Him within the maze in the light of our mental fireworks» (Heschel, 1951). Otorgar a los fuegos artificiales internos de la psiquedelia la categoría de sagrados o trascendentes puede ser un obstáculo para la verdadera trascendencia. Nuestras visiones internas pueden hacernos pensar que hemos madurado espiritualmente más allá de nuestro verdadero desarrollo y fomentar tanto el bypass espiritual como la inflación del ego.

Si bien la mayor parte de las implicaciones del bypass espiritual son negativas desde un punto de vista del desarrollo de una espiritualidad madura y de un afrontamiento responsable de nuestras tareas pendientes, atravesando momentos vitales difíciles, tras una pérdida o una situación puede tener un aspecto positivo en algunas situaciones. Personas que están atravesando momentos vitales difíciles, tras una pérdida o una situación complicada, o aquellas que han tenido una biografía llena de eventos traumáticos y sufrimiento, pueden experimentar en sus experiencias psiquedélicas estados de libertad, alegría, gozo, o reinos y dimensiones espirituales que a la vista de un observador externo pueden parecer evitaciones de confrontación con material inconsciente doloroso que todavía está por procesar. Y puede muy bien ser que así sea. Sin embargo, este periodo de bypass espiritual puede entenderse también como algo necesario para poder seguir avanzando hacia niveles más profundos de la psique. Estas experiencias positivas y esta trascendencia del dolor, aunque a cierto nivel sea algo irreal, pueden ser una impronta tremendamente valiosa para que la persona tome confianza, quizás por primera vez, en su propia valía y en su propio proceso interno. Estos estados de bypass e inflación pueden ser un balón de oxígeno para alguien en un estado especialmente vulnerable. De esta forma, los estados de bypass espiritual no deben ser inmediatamente confrontados sin tener en cuenta la situación global de la persona. Si alguien está en un proceso terapéutico o en un camino de desarrollo personal y cuenta con el apoyo de un terapeuta hábil o un maestro comprensivo, podrá eventualmente trascender también esas experiencias de espiritualidad inmadura y a la vez entender que han sido piezas importantes para el desarrollo del camino posterior».

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